Raclam toca fondo

Monday, November 27, 2006

Raclam toca fondo

Raclam toca fondo

Hace unas cuantas décadas, a los depresivos, a las personas con tristeza crónica, con una sensibilidad demasiado grande hacia su entorno, se las englobaba bajo una expresión. Eran los enfermos de melancolía. Durante mucho tiempo se asoció ese carácter, o esa especie de locura del estado de ánimo, con el talento. Escritores, pintores, filósofos, muchos de ellos padecían ese estado. Yo no se muy bien cual es el mío. Pero el caso es que esa idea se contradice en mi cabeza una y otra vez. No puedo escribir cuando estoy en un “buen momento”, no puedo contar como me siento cuando algo me ha ido bien, cuando estoy con mi hija y me siento un dios. Pero también se que eso es cambiar el arco por las flechas, arrojar la piedra que te hunde, para bajar al fondo inmediatamente después para buscarla. No entiendo que pasa en mi cabeza. Me medico una y otra vez. Hace una hora que me tomé un par de somníferos, y aquí sigo. He salido a la calle a jugar con mi perra, ando por la casa sin saber que coño hacer. He vuelto a dejar de cenar. Sólo desayuno y como algo al mediodía. No siento demasiado hambre salvo en alguna ocasión, e incluso mi sed ha disminuido. Llevo unos días jodidamente triste. Mi madre lo nota solo con mirarme. Y no me he emborrachado; no me apetecía hacerlo. Quiero sentir toda esta basura lo mas lúcido que me permita mi puto cerebro. Voy al cine, intento leer. Escribo sartas de tonterías, dándole mil vueltas a lo mismo. Soy el peor, o al menos, el más monótono de los “escritores”. La misma mierda fluyendo de mi mente, con distintos títulos. Pero en ocasiones me sorprendo sonriendo. Hago mi papel, finjo que algo de todo esto me importa, que he salido del agujero. Que la he olvidado, que he aceptado como es ella realmente. No es cierto. Yo sigo enamorado de mi mujer, de lo que era hace un año. Yo no me siento abandonado, me siento viudo. Es el mismo sentimiento de perdida horrible e irreparable, solo que cuando empiezas a aceptarlo, te asalta el miedo atroz a aceptar que ella esta ahí. Que ha muerto, y que quizás tú ya lo estés hace años. Esto es una comedia, mi divina comedia particular. También tengo distintos infiernos, según los pecados que me de por cometer. Y momentos espectaculares, de sensaciones brutales. El contraste entre sentirte muerto luchando por respirar; y de repente, en cuestión de segundos, sentirte vivo, y lleno de fuerza, es brutal. Y desconcertante. Pero sigo pensando las 24 horas del día. Y cuando duermo, sueño. No descanso ni un solo segundo. Si emplease todo ese tiempo en hacer algo productivo, sería millonario. Pero no lo puedo evitar. Es el puto ogro que no me deja escapar. Y el caso es que yo se que soy mi peor enemigo, y que aun puedo caer mas bajo. No he tocado fondo. Si alguien me diese la oportunidad de sanarme, de encontrar a mi Mónica Belucci particular, saldría corriendo. Me he acostumbrado a esto. A mi libertad de hacerme daño, de autocompadecerme. Pero no me quejo. Yo he elegido este camino. Me revuelco en mis problemas (mucho menores que los de la mayoría de la gente), y sonrío con nostalgia. No os preocupéis por mí, pensad en que yo elegí esta vida. No soy un puto mártir, ni quiero serlo. El ser un gilipollas egocéntrico no es necesariamente malo. Soy necesario en vuestras vidas para contemplar la estupidez y el egoísmo personificados en un niñato, y haceros sentir mejor con vosotros mismos. Formo parte del plan divino de vuestro dios, pero como dijo Bukowski: vosotros rezáis a vuestro dios, y yo me bebo la sangre del mío. Un beso a todos. Las pastillas me están haciendo ver raro, y me retiro a mis aposentos. Salud hermanos.

1 Comments:

At 8:41 AM, Blogger Miada said...

Hazme una visita y charlamos un rato. Sí te apetece podemos comer juntos.

Un beso.

 

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