Raclam toca fondo

Sunday, July 02, 2006

Esperanzas

Raclam toca fondo


Esperanzas

Rendirse. Solo de eso soy capaz. De compadecerme, de llorar; sin lágrimas, como no. Y mirar al frente, sin ver absolutamente nada. Manos que me son tendidas son rechazadas, sin saber porque. No quiero estar bien, no quiero recuperar nada. Dormir, dormir y dormir. Y que el mundo corra. Recordar los buenos tiempos, recordar los malos. Soy más viejo que cualquiera de vosotros. Mi tiempo es tan relativo, que acojona. Pueden volar días, meses, o incluso años. Ya no hay ningún objetivo que perseguir; quizás nunca lo hubo. Pero los recuerdos siguen ahí. A veces, sonrío con nostalgia. Otras – las más- mi corazón late un poco menos fuerte, mi pecho se comprime y la angustia me lleva al lugar que tanto odio. A mi ser. A mi ¿alma? No quiero ser yo, me aburro de mi, cada segundo, cada hora. No tengo nada que aportaros a nadie, ni quiero aportármelo a mí. Tengo mucha gente querida, sobre todo mi niña, pero se que todo se pasa. Y, hablando claro, no creo que sea el padre perfecto. Yo trataría de ser informativo en todos mis errores, trataría de enseñarla el alcohol, las drogas, sin que ella se sintiera inclinada a dar el paso o ha aguantar la presión. Pero ya soy viejo, y mi cabeza se muere por momentos. ¿Y si acabara castigando a mi hija por llegar borracha con mi copa en la mano? Joder, he defendido el cinismo como arma frente a esta perra vida, pero no quiero ser un hijo de puta. Y siento miedo, más que nunca. Miedo de este vacío que me mata, miedo de la fuerza que sale de quien coño sabe, que me hace levantar cada mañana. Miedo de encontrarme a mi mismo, miedo de mirarme a los ojos. La simpleza puede ser buena, pero a veces duele. Y yo cada vez me tranquilizo más. Veo oportunidades perdidas, incluso veo otras que podrían llegar. Pero a éstas últimas no las hago demasiado caso. Supongo que si mi vida fuese lo que yo necesito y quiero, buscaría un motivo para joderla. Es una especie de círculo, y en el centro me tumbo yo. Mientras mis cientos de vidas pasan girando antes mis ojos. E incluso, por segundos, veo algunas que me atraen. Pero otras me destrozan las pocas esperanzas que me quedan. Digo pocas por engañarme un poco. Si admito que no queda nada, la decisión ya estaría tomada. Y tengo 9 kilos y medio de esperanzas; mi corazón y lo demás es secundario. ¿Autoestima? Supongo que la cambié por algún litro en aquel Tandy. No debes basar tu bienestar en nada, ni en nadie. Si lo haces, no eres más que un puto yonki. Y yo llevo así unos diez años. Primero con Marta, luego llego ella. LA MUJER. Entre medias cientos de litros de alcohol, algún tiro de vez en cuando y algún lío de faldas de vez en cuando. Supongo que para escapar de MI. De mi realidad; de hacer creer que era interesante, que mis historias eran divertidas. Para volcarme en algunas tías de las que la mayor parte no recuerdo ni su nombre. Para tener un par de horas de relajación mental. Nunca lo conseguí. Y aquí sigo, preguntándome por qué los muertos suelen ser los equivocados.

2 Comments:

At 1:04 AM, Blogger Miada said...

A mí sí me aportas y además me importas...

Un beso.

 
At 12:13 PM, Blogger dronbyfoto said...

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