Raclam toca fondo

Friday, January 12, 2007

Se acabó este blog. Hasta siempre.

Raclam toca fondoCuando empecé con este blog, mi situación era bastante jodida. Sabía, poco más o menos, todo lo que se ahora. Pero no me lo admitía a mi mismo. Jamás. Siempre se me dio bien ir de mártir, pobrecito yo, y todo eso. Y ahora, más de siete meses después, algo ha cambiado en mi cabeza. Creo que ya he tocado fondo, y esta vez literalmente. No digo con esto que vaya a impulsarme para salir a flote, ni que piense que lo malo ha acabado ya. Ni de coña, se que lo peor está por llegar. Pero el propósito de todos estos textos, algunos exagerados, otros imaginados, otros reales como el viento, era soltar toda la mierda que asfixiaba mi mente, atenazándola, día, tras día, tras día. Y hasta aquí hemos llegado. Lo siento por vosotros, miles de personas que a diario entrabais a este mi humilde blog, con la esperanza de que el genio que llevo dentro se explayara con su gran prosa. Esto se acabo, para siempre. Raclam ha muerto. Yo estoy aquí con él, velando su cadáver. Una sonrisa se le insinúa en los labios, y emana tranquilidad hacia todo aquel que lo mira. Salud, hermanos. Y pensad, todos las noches antes de acostaros, que nadie, nadie, puede comerse cincuenta huevos. Me he reencarnado en la leyenda del indomable. Los ojos azules me sientan realmente bien. Pobres chicas en edad de merecer, que os perderéis mi belleza sublime, y mi conversación poderosa. Iros todos, sin excepción, al puto infierno. Y como despedida, para acabar el blog para siempre, citaré una frase de Raclam: “…Y contemplo, desde mi inmejorable punto de vista, como la luz se convierte en tinieblas” Hasta nunca Raclam, descansa en paz.



Raclam Dante

04/06/2006 --- 11/01/2007

Saturday, January 06, 2007

Raclam toca fondo

Raclam toca fondo
2007 llegando como nuevo. Me despierto un día cualquiera, enero del nuevo año. Me siento mal. Triste, realista al cien por cien. He soñado mi futuro, mi más cercano futuro. Y no me gusta nada. No soy tan estúpido ni tan ciego como para no dar la razón a mi amigo Murphy. Cuando las cosas van realmente mal, siempre pueden ir peor. Así que hago balance de este gran año pasado, y pienso en lo que viene. Este grandísimo año nuevo será el año en que mi abuela muera. Está por ver si su cabeza continuara guiando su cuerpo, o será al revés, pero se que sus días se cuentan por decenas. También será el año de mi abuelo, en el cuál su nuevo estado civil le guiará hacia la desaparición. Por seguir la progresión piramidal, mi madre llegará a culminar su depresión traumática, mi padre aguantará el ¿tipo?, y mi hermana correrá hacia urgencias. En fin. Más de lo mismo, elevado a alguna extraña potencia. Y mi gran e interesante vida. Mi culebrón particular, mi acumulación de locuras. Romperá el gran prototipo en medio de una explosión. Este será el año en que todo se aclare. Será el año en el que por fin encuentre la luz. Comprenderé que él estaba ahí hace mucho, mucho tiempo. Antes de aquel 4 de junio, antes de que las excusas fluyeran surgidas de la nada. Lo veré, después de que miles de almas protectoras y amables me avisen del peligro, con mis propios ojos. Y una vez más, sentiré el rayo cruzar mi pecho. Notaré la presión en mi cerebro y me regodearé en ella. Huiré; siempre hacia la dirección equivocada; maldiciendo. No a ella, ni siquiera a él. Sólo a mí. Por no haber sido un poco más hábil, por no coger el último tren hace ya demasiado tiempo. O por no haberle dejado ir hace mucho más. Ahora estaría jugando a las cartas de algún estúpido juego, con mi chaqueta roja de pana, y mi raya al medio. Supongo que eso no sería peor que mi estado actual. Nuevas realidades, nuevas metas. Algo siempre es mejor que nada, ¿no? Todo es igual ya, me preparo para lo que viene, y se que será mucho peor de lo que ni siquiera logro imaginar. ¿Cuánto tiempo llevo soñando? Ocho años, cinco,
¿dos? Eso ya es igual. Mi tiempo malgastado. Mi mente enferma recordando momentos únicos, que me niego una y otra vez. No pude estar ahí, no pude tocar el cielo y olvidarlo en medio de esta puta basura. Caigo de una grúa; 60 metros. Mis tobillos amarrados a una goma, el vacío me espera y yo salto en su búsqueda. Y cuando mis pies dejan de tocar la jaula, solo me repito, durante las décimas que dura mi caída: Laura, mi niña. Laura. Luego el tirón llega y me propulso hacia el cielo. Pero al cabo de unos segundos alguien me agarra, me pone en pie de nuevo. Ha sido genial, y sin embargo, se que hace mucho, mucho tiempo, era capaz de sentir algo así cada noche. Cuando te desnudaba a la luz de tus velas, cuando te llevaba en brazos a bañeras llenas de sales y de olores sublimes. Cuando eras mía, realmente mía, y por unos instantes, creía en dios, En el mío, en mi religión particular. Pero soy realista, eso se acabó, y todos los recuerdos del mundo no me ayudarán una puta mierda a superar todo lo que este año me depara con toda su mala hostia. En fin, que así sea. No me vencerás, puto bastardo. Me rendí hace tanto tiempo, que ni tú lo recuerdas. Me reiré en tu cara cuando la tierra caiga sobre mi fea cara. No me arrebatarás lo que no tengo. Y feliz año, panda de hijos de la gran puta.

Monday, January 01, 2007

Raclam toca fondo

Raclam toca fondo
Nochevieja en las Vegas.

Dolor de garganta, un malestar del quince y fiebre. Pero aguanto el tipo. Son las nueve y media de la noche, 31 de diciembre de 2006. Nos sentamos a la mesa. Mi abuela, desapareciendo día a día. Mi abuelo con sus bromas y sus ojos llenos de la certeza de que lo peor está aun por llegar. Mi padre esta normal y mi madre, agotada. Susana está más guapa que nunca. El novio ese dentista le está sentando bien. Y mi niña a mi lado. Le pongo su plato con carne de celebración, ella intenta comerlo sola, y a veces lo consigue. Bueno, esto no va tan mal como podría suponerse. Sonrío, y empiezo a decir chorradas. Alguna queda bien, nos echamos unas risas. ¡Eh¡, esto esta de puta madre, pienso. Luego ayudo a recoger a mi madre, y nos sentamos todos en el salón. Marcela esta como un hiperactivo puesto de anfetas. Corre, grita. Lo está pasando de puta madre. Cojo mi cámara, y le saco unas fotos a la gente. Mi abuela con mi hija, Todos juntos. En fin, una veintena más o menos. Se que esa imagen no se repetirá nunca más, así que hay que capturarla. Luego, a las once, nos despedimos. Marcela se va con mis padres, mi hermana con el sacamuelas, y yo me voy solo a casa. A las once y diez estoy en la cama. Cojo mi libro del Principito, y comienzo a leerlo. Me detengo en cada dibujo, releo las frases una y otra vez. Lo disfruto línea a línea. ¿Campanadas? Miro mi móvil de vez en cuando. Once y cincuenta y nueve. Poso el libro, y miro la pantalla. Cuando todos son ceros, comienzan los cohetes. Feliz no aniversario, Laura. Ocho horas después, llegaría a mi casa de nuevo, vomitando sangre. Ya sabéis, cada uno celebra las cosas a su manera. ¿Y tu no?

Monday, December 18, 2006

Raclam toca fondo

Raclam toca fondo

Pudrirme en vuestras entrañas. Correr hacia delante. No mirar atrás. Nunca. Amnesia selectiva, manicomio programado. Sacadme esto de mi cabeza, amputación como solución al problema. Cortar la zona dañada y dejar que el resto fluya. Volar en mi nuevo aire, ver horizontes nuevos, robaros los vuestros. Aniquilar los sueños de los demás y convertirlos en mis pesadillas. Me da igual este puto mundo, me dais cien patadas. Sonrió mirando con cara de estúpido vuestras patéticas vidas. Al menos esto es real, al menos el dolor, la angustia, mi enfermedad devoradora es tangible, existe. Es lo Único que se. Yo ya no estoy aquí. Estoy en algún lugar entre lo que un día fui, y en lo que siempre quise ser. Quiero mataros a todos, quiero un incendio devastador que arrase con toda forma de vida. En mi universo, en mi cuerpo. Lo externo a mi me es indiferente, soy demasiado egocéntrico como para no ser el centro de la gran destrucción. Y recuerdos asfixiantes, mi cabeza girando sin parar. Vida desperdiciada, órganos sangrantes. Mi odio dirigido a mí, mi compasión hacia todos los demás. Me estoy desvaneciendo, estoy tan, tan cansado. Nubes grises sobre mi cabeza, escalera hacia la Luna. Quiero sentarme allí, quiero respirar solo en las grandes ocasiones. Quiero acabar con toda mi divina comedia, quiero decir cien verdades, a otros cien estúpidos. Quiero dar las gracias a muchos más. Lo haré a mi modo. Como siempre. Apostar 500 con un seis y un cinco y perderlos, contra pareja de seises. Sólo puedo sino sonreír. Intelectual de pacotilla, estúpido anormal. Hijo de puta egoísta, maldito traidor. Ten un par de huevos y mírate a los ojos. No te gustará tu nueva visión. ¿Pero sabes que? Que te jodan. Esta es tu puta película, tu opera prima. Y si es una jodida mierda, es lo que hay. No hay paso atrás. Y si lo encontráis, decidme la manera de evitarlo. Adelante, siempre adelante. Sentarme algún día con una botella, con una carta en mis manos y una buena cuchilla por billete. Ya no queda sino batirse, Diego. Besos a los menos.
18-12-2006

Monday, November 27, 2006

Raclam toca fondo

Raclam toca fondo

Hace unas cuantas décadas, a los depresivos, a las personas con tristeza crónica, con una sensibilidad demasiado grande hacia su entorno, se las englobaba bajo una expresión. Eran los enfermos de melancolía. Durante mucho tiempo se asoció ese carácter, o esa especie de locura del estado de ánimo, con el talento. Escritores, pintores, filósofos, muchos de ellos padecían ese estado. Yo no se muy bien cual es el mío. Pero el caso es que esa idea se contradice en mi cabeza una y otra vez. No puedo escribir cuando estoy en un “buen momento”, no puedo contar como me siento cuando algo me ha ido bien, cuando estoy con mi hija y me siento un dios. Pero también se que eso es cambiar el arco por las flechas, arrojar la piedra que te hunde, para bajar al fondo inmediatamente después para buscarla. No entiendo que pasa en mi cabeza. Me medico una y otra vez. Hace una hora que me tomé un par de somníferos, y aquí sigo. He salido a la calle a jugar con mi perra, ando por la casa sin saber que coño hacer. He vuelto a dejar de cenar. Sólo desayuno y como algo al mediodía. No siento demasiado hambre salvo en alguna ocasión, e incluso mi sed ha disminuido. Llevo unos días jodidamente triste. Mi madre lo nota solo con mirarme. Y no me he emborrachado; no me apetecía hacerlo. Quiero sentir toda esta basura lo mas lúcido que me permita mi puto cerebro. Voy al cine, intento leer. Escribo sartas de tonterías, dándole mil vueltas a lo mismo. Soy el peor, o al menos, el más monótono de los “escritores”. La misma mierda fluyendo de mi mente, con distintos títulos. Pero en ocasiones me sorprendo sonriendo. Hago mi papel, finjo que algo de todo esto me importa, que he salido del agujero. Que la he olvidado, que he aceptado como es ella realmente. No es cierto. Yo sigo enamorado de mi mujer, de lo que era hace un año. Yo no me siento abandonado, me siento viudo. Es el mismo sentimiento de perdida horrible e irreparable, solo que cuando empiezas a aceptarlo, te asalta el miedo atroz a aceptar que ella esta ahí. Que ha muerto, y que quizás tú ya lo estés hace años. Esto es una comedia, mi divina comedia particular. También tengo distintos infiernos, según los pecados que me de por cometer. Y momentos espectaculares, de sensaciones brutales. El contraste entre sentirte muerto luchando por respirar; y de repente, en cuestión de segundos, sentirte vivo, y lleno de fuerza, es brutal. Y desconcertante. Pero sigo pensando las 24 horas del día. Y cuando duermo, sueño. No descanso ni un solo segundo. Si emplease todo ese tiempo en hacer algo productivo, sería millonario. Pero no lo puedo evitar. Es el puto ogro que no me deja escapar. Y el caso es que yo se que soy mi peor enemigo, y que aun puedo caer mas bajo. No he tocado fondo. Si alguien me diese la oportunidad de sanarme, de encontrar a mi Mónica Belucci particular, saldría corriendo. Me he acostumbrado a esto. A mi libertad de hacerme daño, de autocompadecerme. Pero no me quejo. Yo he elegido este camino. Me revuelco en mis problemas (mucho menores que los de la mayoría de la gente), y sonrío con nostalgia. No os preocupéis por mí, pensad en que yo elegí esta vida. No soy un puto mártir, ni quiero serlo. El ser un gilipollas egocéntrico no es necesariamente malo. Soy necesario en vuestras vidas para contemplar la estupidez y el egoísmo personificados en un niñato, y haceros sentir mejor con vosotros mismos. Formo parte del plan divino de vuestro dios, pero como dijo Bukowski: vosotros rezáis a vuestro dios, y yo me bebo la sangre del mío. Un beso a todos. Las pastillas me están haciendo ver raro, y me retiro a mis aposentos. Salud hermanos.

Thursday, November 23, 2006

Raclam toca fondo

Raclam toca fondo


Y me subí a su barco. Sin saber porque, con mi corazón a punto de salirse del pecho. Quince años; ella me doblaba la edad; y un poco más. Nunca lo supe con exactitud. Problemas en casa, demasiada cerveza, y ventanas bajas. Combinación peligrosa. Un buen salto, una moto silenciosa, y el muelle. Sus ojos misteriosos, encantados, tristes y alegres. Posados en mi, diciéndome sin palabras que toda esa historia solo era un pasatiempo mas. Mi novia en su casa, mi padre buscándome. A mí, y a su moto. Y yo sin saber que coño pensaba aquella mujer de mí. Si era un complejo extraño de madre temprana, o bien una apuesta con sus compañeros de barra. Luego, todo cambió. Unas copas envolvieron mi mente, y mi deseo pudo más. Me acosté con ella sobre una alfombra barata, en su cubierta. No creo que estuviese muy bien, pero el caso es que ella no se quejó. Supongo que mi retardo mental afecta a mis orgasmos, alejándolos más de la cuenta en el tiempo, y en el espacio. Eso suele ser bueno, pero no lo he sopesado a fondo. Ya por aquel entonces, hace mas de diez años; me traía sin cuidado. El caso es que aquella fue mi primera vez, y su recuerdo es una especie de salsa agridulce. Este jodido mundo es demasiado pequeño, y la mano izquierda no tarda en saber lo que ha hecho la derecha. Mi mejor amigo se enteró. Me había tirado a su madre. Eso no es algo muy fácil de entender. No lo hizo. Después de partirme la boca, se fue para siempre. No creo que fuese sólo por aquella historia, supongo que lo del alcoholismo de su madre, y su absoluta falta de oportunidades le acuciaron a huir. El caso es que el tiempo vuela, y ayer leí su esquela en el periódico. 30 años. Victima de accidente. Prefiero pensar que un coche le partió su cuerpo en dos; que un andamio se cansó de su peso. Pero no puedo. Se que el se plantó hace años, y que ayer encontró la salida, o el valor para tomarla. Descansa en paz, hermano gato. Ojalá pudiese decirte que siento lo que hice. Pero los dos sabríamos que no es verdad.

Wednesday, November 22, 2006

Raclam toca fondo

Raclam toca fondo

Si mi familia desapareciese, envuelta en una gran nube de humo. Si mis cuatro amigos se aliaran contra mí. Si los recuerdos de mi mujer, amante y salvación, se confirmaran falsos. Si la Luna se ocultase para siempre; si el alcohol desapareciese de la Tierra. Si mis noches se volviesen eternas sin pastillas salvadoras. Si mis paranoias encontraran su propia explicación, si mi niña me llega a ver como soy y decide ser huérfana. Entonces, y solo entonces, os daría la cuchara. Conseguiría una buena soga, con viga a juego. Robaría una CBR-1000 RR y buscaría un muro resistente. Reuniría mi alijo recetado y sellado por la autoridad competente, y me lo acabaría gramo a gramo. Cogería mis 3 botellas de José Cuervo Reposado y me las bebería una a una, entre sorbos de primperán. Me daría un baño caliente con juego de cuchillas de recambio; me encerraría en mi coche arrancado dirigiendo su humo a mi respiración. Buscaría un gran puente y batiría el record de Carrero Blanco. Simularía una catalepsia brutal con anestesia general a espuertas, y me despertaría totalmente colocado en mi ataúd de pino. Forrado de terciopelo negro, con acabados en blanco roto. Abriría mis bellos y enormes ojos, y la oscuridad me los volvería a cerrar. Haría apuestas conmigo mismo y con las primeras larvas que comieran mis ojos, sobre cuento tiempo es preciso para matar a un hombre de pánico. Sonreiré a mi propia y ya inexistente sombra, y descansaré una buena temporada. Quizás veinte o treinta años. Luego, ya veremos. A quién le importa si vives o mueres, si esa extraña mueca es una sonrisa o un gesto de pura desesperación. Por eso, venerables miembros del jurado, os solicito la eutanasia activa y preventiva. Os quiero salvar de los agravios de un ser muerto en vida, al que todo y todos le traen sin cuidado. Retirarlo de la circulación, y esconder su nombre. Nada quedará por tanto, como motivo de su recuerdo

D.E.P Raclam Dante